4 de septiembre de 2021

Ciclos

 


Casi a diario paso algunos minutos, a veces muchos, contemplando como la vida regresa a las ramas frente al balcón. 

De alguna manera me lleva a un trance siempre, ver como pequeños destellos de verde se abren camino, lento pero sin pausa, extendiéndose con el paso de los días hacia el cielo. 

Todo eso ocurre ante mi mirada deslumbrada, fija y a la vez perdida. Creo que es una de las cosas que más me gusta de vivir en este lugar. 

Son ciclos, que se repiten de manera silenciosa, sigilosa, que he naturalizado. 

¿Y si está fuera la última primavera que veo nacer de este modo, en este lugar, con esta intensidad? 

Seguramente lo extrañaría, y mucho. 

Pero la primavera vuelve, siempre, en este, y en cualquier lugar. Podría incluso seguir la primavera, ver el mundo reverdecer más de una vez. Solo debería salirme de los ciclos. Atravesarlos, explorarlos, vivirlos más de una vez, cuando yo quiera. 

¿Y el ciclo? Seguirá, claro. 




28 de marzo de 2021

De nuevos comienzos

 


Llevo un largo tiempo pensando, analizando, permitiéndome sentir intensamente esas emociones que la vorágine, y muchas veces, los propios instintos, o temores, suelen invisibilizar. 

Las he encontrado de todo tipo, formas y colores; fuertes, profundas y honestas. 

Sentires y cosas que dan miedo. 

De esos, que muchas veces te despiertan en las noches convertidos en pesadillas. 

De esas, que generan inseguridad, incertidumbre, pérdida de control.

Me he desvelado. Me envolvió la ansiedad, me atrapó el desconcierto... Pero, no voy a llevarte por ahí, no es mi interés revelar mis tormentas a otros ojos. 

En algún momento, de alguna manera, con ayuda, claro, entendí una clave, simple pero compleja. 

Sencilla, pero a simple vista inalcanzable. 

Y me reí, porque siempre me lo había dicho, incluso siempre lo había mencionado a las personas que quiero, a veces hasta empujándolas a tomar decisiones trascendentales en sus vidas...

Entendí que eso que siempre pensé, era real, simple, y a la vez, profundo y determinante: todo, siempre, es cuestión de puntos de vista y perspectiva. 

Si, el único modo de cambiar, es... haciendo el esfuerzo inmenso que conlleva cambiar. 

Y para eso hay que romper estructuras, concepciones, desprenderse de seguridades, arriesgarse a la falta de control, dominar las ansiedades, correrse de los lugares cómodos y habituales. 

No digo que lo haya logrado, eso es lo más difícil de aceptar, es un camino de ida, cuyo final desconoces, y simplemente estás teniendo el valor de caminar sobre él, sin saber por dónde, por cuánto tiempo, ni hasta qué lugar. Pero sí siento que empecé a andar un nuevo camino, desde ese preciso instante en que fui consciente pleno de esa idea intrínseca a mi existencia.. 

Y me emocionan, aunque me asusten, los nuevos comienzos. 

de ocasos y despedidas

 



Febo se desploma
sigiloso tras el horizonte
el camino llega a su fin,
y aún resuenan las risas
perdidas en la penumbra
de noches anónimas
de calles desconocidas
de plazas si nombre;

horas que tenues
se desvanecieron con las conciencias
y se fusionaron en un instante inagotable
eterno y permanente:
ahora.
ni ayer, ni mañana.
ni pasado, ni futuro

Ahora.
la hora de las almas desnudas
Irradiando libres
toda su esencia sobre el firmamento
el momento del dolor del rostro feliz,
de músculos faciales entumecidos
y lágrimas confundidas
humedeciendo carcajadas.

Vivir,
antes de que se acabe el tiempo de hacerlo.
abrazos y despedidas,
abrir los ojos y sonreír,
sabiendo que volveremos a encontrarnos.

17 de enero de 2021

Plenitud



Viajar,
dormir la atención, parar el mundo
pivotear, como juego inocente entre él tonal y el nagual.
Cuanto me has ayudado a trasformarme, Carlitos.

Tocar con las manos el aire
sintiendo la noche y las estrellas fluir
atravesando toda tu humanidad,
llevando consigo la conciencia
expandiéndola, desmenuzándola, liberándola.

Los lugares de poder existen,
consuelan, calman, sanan... ayudando.
Nada incompleto se completa casualmente,
sino con el compromiso y el esfuerzo
del propio ser incompleto.

Evolución.
Aprender a pedir, enseña a dar y recibir.
Gracias abuela, gracias abuelos.

15 de noviembre de 2020

Calma.


Mirar al infinito sin ver, fijar la vista sin enfocar

estar en medio del todo, sin percibir más que la inmensidad

oir arrullos y cánticos, sin determinar ni origen ni distancia

la piel se eriza ante la tenue brisa

que silenciosa, lo envuelve todo.

Respirar al son de los latidos serenos

de un corazón sin prisa. 

Estar, ser, existir

sin razón, sin motivo,

con propósitos desconocidos pero a la vez familiares.

Detener el mundo, 

silenciar las voces

interrumpir el diálogo permanente e incesante 

estar

ser 

existir. 

Los acordes del tiempo resuenan,

desaparecen.

Uno en sí mismo, siendo parte del todo, 

inmenso e inabarcable. 

Las líneas del tiempo se entremezclan, 

pasado, presente y futuro, 

segundos eternos, eternidades finitas

que caben en la palma de una mano,

cual carcelero,

deteniendo el tiempo, anulando dimensiones. 

Calma. 

Ser. 

Estar. 

Existir.