9 de junio de 2026


Qué profundo duele 

la lucidez que conlleva el entender, 

el caer en la cuenta 

de que esa ilusión que anhelabas

se hizo trizas. 

Y cuando digo "se hizo trizas", 

no es metáfora,

es literalidad:

Se siente como algo estalla dentro, cual vidrio, 

las astillas desgarran esa ilusión y la destrozan, 

arde y a la vez se percibe un estrujar metálico, forzado;

y mientras sientes que eso ocurre en tu interior,

al mismo tiempo, estas cambiando, y lo sabes. 

Ya no serás quien eras.

 

Y ese momento exacto en que tomas conciencia

de que eso que se rompió dentro tuyo...

Aún no logro discernirlo

¿es una mierda, o una bendición? 


Si, lo sé. Es solo una ilusión, te repondrás...

pero esa ilusión era parte de tu andar. 

Y ese dolor, aunque solo es un duelo ficticio, 

te nubla, te ciega, te inhabilita. 


Seguramente tengas que retraerte y encerrarte, 

y quizás hasta encuentres una calidez agradable, 

ahi, seguro, dentro tuyo. 

Pero no te cierres, 

esa ilusión solo era una, no la única. 

Luego solo te quedará sanar, 

y avanzar. 

24 de abril de 2026

El precio del daño



Llega el momento en que, aunque no quieras,
la vida te cobra el precio del daño que cargas. 

Estar roto no es gratis. 

Hay heridas que no sanan 
incluso aunque no se vean ni duelan. 

Y cuando menos lo sospechas, 
ese dolor que no logras abrazar
te mueve, te domina
y en el impulso
lastimás.

A vos, a otros, a otras.
Tu resquebrajado existir 
altera las estelas de otras vidas; 
y daña. 

Y descubrís ahí el fin de reconstruirte,
de procesar, de sanar, 
de evolucionar.

Reparar ese daño que te socava, 
ese es el fin.