24 de abril de 2026

El precio del daño



Llega el momento en que, aunque no quieras,
la vida te cobra el precio del daño que cargas. 

Estar roto no es gratis. 

Hay heridas que no sanan 
incluso aunque no se vean ni duelan. 

Y cuando menos lo sospechas, 
ese dolor que no logras abrazar
te mueve, te domina
y en el impulso
lastimás.

A vos, a otros, a otras.
Tu resquebrajado existir 
altera las estelas de otras vidas; 
y daña. 

Y descubrís ahí el fin de reconstruirte,
de procesar, de sanar, 
de evolucionar.

Reparar ese daño que te socava, 
ese es el fin. 

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