9 de mayo de 2014

soledades

Latir incesante
ardiente y desesperante
las lágrimas no bastan;
entregarte al abismo es el consuelo.

¿Es el consuelo?
¿O es la derrota?

Inhalar
deseando que el fuego recorra tu cuerpo
y te abrace,
y te invada,
y te abrigue.

Abrir los ojos
perderte en el vacío
sofocarte en la nada
dejando que el precipicio te engulla.

¿Cuánto has de andar?
¿Cuánto, antes de llegar?




1 de febrero de 2014

Preguntas de otoño

¿cuando deja de estrujarse el alma al ver que los ojos que alguna vez miraste con amor, ya no te observan? 


Extraño, no? de la nada, aparecer así. 
Hoy me levanté y sin más viniste a mi cabeza.
Y ya sé que aunque suene irrelevante, y a tus ojos haya sido insignificante... sigo atascado en vos. 
Pasó mucho, y mucha agua corrió. 
El tiempo, la distancia, y, llegué a creérmelo; la superación. 
Pero seguís ahí, tan presente como el primer día que te vi sonreír ante mi.
Sos, fuiste y serás alguien a quien quise de una manera única. 
Sos quien me hizo descubrir el amor. Con lo bello y lo que no lo es tanto. 
Idiota de mi, ya lo sé. Soy responsable, de culpa y cargo. 
Y aunque pasó tanto tiempo, sigo estancado, atrapado, enredado.
Y te pienso, y te extraño. 
Y te sueño, y te siento. 
Y te deseo

y te amo. 

Estás ahí, como siempre, aunque ya no estés acá. 

13 de noviembre de 2013

Pactemos

Yo prometo conocerte,
     vos prometes descubrirme; 
yo prometo sostenerte cuando flaquees, 
     vos me dejas apoyarme en tu hombro; 
yo voy a tratar de hacerte sonreír, 
     vos me ayudas a sostener mi sonrisa viva;
yo me voy a esforzar en impedir que el brillo de tus ojos se desvanezca, 
     vos me ayudas a mantener viva la llama de los míos;
yo intentaré alejarte de tus temores,
     vos me ayudas a sobrevivir a los míos;
yo prometo cuidarte, 
     vos prometes cuidarme.

Yo también tengo miedo. 
Pero tengo ganas. Y deseo.
Estoy dispuesto a animarme, a seguirte, a encontrarte. 
Sellemos con un beso este pacto,
y renovemos cada día la promesa, 
con un beso, con una caricia, con un abrazo. 


25 de octubre de 2013

¿Podrás?

Extender la mano y no alcanzar más que el vacío,
sintiendo que el frío te envuelve
cual niebla matutina, que todo lo cubre
y abrupto, te sofoca.

Andar a ciegas un camino desconocido
sin un punto de apoyo
y caer rendido ante el cansancio
conteniendo un grito ahogado
de socorro, desesperado.

La soledad pesa en la espalda
cuando más que profunda es crónica,
sigilosa, se esconde tras sonrisas forzadas
y las pupilas se inundan
ante miradas desatentas
que te rodean sin abrazarte.

Estas, y no estás.
Sobran los motivos, como dice Joaquín,
pero no abundan las ganas.
Dejar la angustia atrás,
saltar al infinito, y al fin,
volver a soñar.
¿Podrás?

14 de agosto de 2013

Sanar

A veces no llegas a darte cuenta de lo profundo que se esconde el dolor.
Ni de lo intensa y desgarradora que es la soledad.
A veces necesitas detenerte
y mirar, cuidadosamente,
cada una de las pequeñas grietas de la coraza
que te mantiene fuerte y erguido.

A veces una pausa puede salvarte la vida,
y una lagrima apagar un incendio,
igual que el llanto acallar la explosión.

A veces necesitas tiempo,
entender, descubrir,
o tan solo llorar
y comenzar a sanar.

Lo que hiere permanece silencioso
por más fuertes y robustos que parezcamos,
firmes, sobre nuestros pies,
con la cabeza en alto y la sonrisa de escudo.

A veces necesitas escaparte de las garras del vacío,
pedir a gritos ayuda
y quizás, tan solo y en silencio, dejar que te levanten
y te ayuden a andar.

A veces el miedo y la soledad son más fuertes que la voluntad.

A veces lo incierto asusta,
y lo certero se desvanece,
se esfuma ante tus ojos,
que se nublan, se inundan

A veces necesitas tomarte el tiempo necesario para sanar.
Al menos, aquello que aún está a tiempo de poderse curar.